El hotel consta de un total de doce habitaciones, con amplios cuartos de baño, distribuidas en dos plantas y el ático, todas decoradas de forma individualizada, aportando un estilo personal y característico a cada una de ellas, Las paredes de piedra, los techos de madera, amplios ventanales luminosos y muebles rústicos junto al colorido de las paredes, confieren al conjunto un ambiente cálido, acogedor y de gran encanto.
Dispone también de un amplio salón habilitado para ofrecer el desayuno por las mañanas y como sala de estar y de lectura el resto del día, con un aire fresco de modernidad que contrasta con una capilla restaurada antiguamente utilizada como oratorio.